
El televisor está a todo volumen en aquel bar que no era indiferente al desfile militar por el 9 de Julio, día en que los argentinos recuerdan el Día de su Independencia del año 1816, que en realidad por problemas burocráticos y celos políticos no fue declarada en la Asamblea de 1813, la misma que abolió la esclavitud y le oficializó el Himno Nacional. La pantalla muestra el peludo futbolístico que Atlético de Rafaela de Santa Fe le está dando a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Están jugando la Promoción… pero que significa eso?
El Apunte dice que el formato fue copiado del fútbol español y del italiano, los más caros y competitivos del mundo. El cuarto fútbol de esta clase, el argentino, implementó la siguiente modalidad hace casi 10 años atrás en la temporada 1999/2000. El sistema se denominada Promoción, el cual consiste en que los dos equipos penúltimos de la Primera A, -el 19 y 20 descienden directamente de categoría- ósea, el 17 y 18 en la tabla de promedios, deben revalidar la categoría con dos equipos de la segunda división a quienes les faltó poco para subir a la A de manera directa. Es decir, el sistema de algún modo castiga a los que mejores hicieron las cosas, los dos clubes que hicieron todo por “subir” y premia sin merecerlo a los dos equipos de la Primera que peor hicieron las cosas. Incluso, los equipos de la A definen el segundo partido de local y además tienen ventaja deportiva. Esto quiere decir que a igualdad de puntos y goles continúan en la Primera A el equipo que viene de esa competencia más allá de la mala campaña.
Con este nuevo sistema se han disputado en los últimos años, 18 promociones de las cuales los equipos de primera división ganaron 12 veces mientras que los de segunda obtuvieron sólo 6 ascensos. Es así, los asesores del tan cuestionado titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona, han privilegiado a los equipos de la categoría del poder, la de Boca y River y nos a los del ascenso. Hasta ahora, los seis equipos de la Segunda categoría B Nacional que alcanzaron la primera división por el sistema de Promoción fueron: Almagro (1999/2000), venciendo a Instituto, Huracán de Tres Arroyos (2003/04) derrotando a Unión de Santa Fe, Argentinos Juniros (2003/04), tras ganarle a Talleres de Córdoba, el Belgrano cordobés (2005/06), tras vencer a Olimpo de Bahía Blanca, Huracán (2006/07) venciendo a Godoy Cruz de Mendoza y Tigre (2006/07), que escándalo mediante venció a Nueva Chicago.
La Promoción argenta tuve su debut en el estadio Centenario de Quilmes en el año 2000. A mediados de junio, disputaban el Belgrano de Córdoba, que venía de hacer una malísima campaña en Primera contra el Quilmes que si bien casi sale campeón en la segunda categoría del Nacional, venía dejando pasar varias oportunidades para subir a la categoría que había dejado en el año 92. Muchos hablaban de brujas (Doc9), de magia negra y otras yerbas como culpables de que Quilmes en muchos años no lograra volver a la A. Ese extraño sistema de Promoción pintaba bueno. Belgrano casi desciende directamente y sus augurios, más su pésimo juego, lo daban derrotado frente al Cervecero.
Pero nunca nada se termina hasta que se termina y Belgrano tenía en su plantel, a un veterano jugador, que además era el ídolo y goleador máximo de la institución: Luis Fabián Artime (web), el Luifa, el número 9, que en ese equipo era suplente.
Las predicciones parecían cumplirse cuando Quilmes casi termina el partido con un 3 a 0 bien a su favor. Hacia el final del match, y en un gesto desesperado, el DT Miguel Batalla hizo entrar al Luifa. Mañoso, el ídolo inventó un penal. Igual, 3 a 1 ganó Quilmes.
En el fútbol argentino hay cuatro hinchadas que saben lo que es sufrir. En orden de jerarquía estas son Racing de Avellaneda, Huracán, Gimnasia de La Plata y Quilmes. Ese día, los simpatizantes cerveceros se lo hicieron saber al Luifa Artime. Insultos de toda clase recibió este cristiano, que similar a un gladiador del Coliseo romano, seguía y seguía para adelante, enfrentaba a los rivales, soportaba las miradas, corría todas, y prometió a viva voz ante los insultos de la parcialidad cervecera: -En la revancha en Córdoba, haré lo imposible porque Belgrano siga en Primera, haré goles.
Lo cierto es que Belgrano recibía a Quilmes y el panorama no era fácil. Como se apuntó, si bien el sistema de Promoción otorga ventaja deportiva al equipo que viene de la A, el Celeste cordobés había sido derrotado por Quilmes 3 a 1.
La historia cuenta que contra todos los pronósticos, el corazón y entrega de Espartaco, pudo más para vencer a casi 3.000 soldados al mando del General romano Clodio Glabro, en la Batalla del Vesubio, por el año 72 antes de Cristo. Similar temple demostró el escocés William Wallace quien alrededor del año 1300 dirigió a su país contra la ocupación del Rey Eduardo I de Inglaterra en las Guerras por la Independencia de Escocia.
Quizá esos valores, otros o del propio Manuel Belgrano (Doc9), el creador de la bandera e impulsor de la Independencia argentina, y nombre adoptado por el club cordobés, iluminó al Luifa Artime, quien logró convertir un gol e impulsó los otros dos para que su equipo venciera a Quilmes 3 a 1. Supremacía deportiva; el Celeste continuaba en Primera.
Todo el centenario mundialista de Córdoba, también la imparcialidad de Quilmes a pesar de la oportunidad perdida, -porque todos reconocieron al Belgrano de Artime-, aplaudieron la muestra de entrega, de valor propio, que aún muerto hay que pelear, que la mayoría de los problemas se resuelven solos, que lo que no mata, fortalece, que nunca se termina, hasta que se termina. Que vale la pena luchar por lo que se quiere a pesar que digan no, que no se puede. Porque la única lucha que se pierde, es la que se abandona, dijo alguna vez un revolucionario soñador.



